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SAN GARC√ćA, HIJO Y PATRONO DE QUINTANILLA

SAN GARC√ćA, HIJO Y PATRONO DE QUINTANILLA

Naci√≥ en la villa de Quintanilla, entre Briviesca y BeloradoSan Garc√≠a, que m√°s tarde a√Īadir√° al suyo el del santo, a finales del Siglo X o principios del XI, falleciendo en el a√Īo 1073. Ingres√≥ en la Orden Benedictina en el monasterio de San Pedro de Arlanza, antigua abad√≠a de la Orden de San Benito que estaba situada al sudeste de Burgos, a orillas del r√≠o Arlanza, entre Covarrubias y Barbadillo del Mercado. Est√° hendida en una hondonada escoltada por alt√≠simas monta√Īas. No se sabe a ciencia cierta cu√°les fueron sus or√≠genes, y existe la leyenda de que se debe a Walia su construcci√≥n, engrandecida por Eurico, y favorecida por Recaredo. Lo cierto es que exist√≠a ya en los comienzos del siglo X, alcanzado en su tiempo gran esplendor y nombre.¬†

  ORIGEN DEL MONASTERIO DE ARLANZA

¬†¬†¬†¬† Pasando en cierta ocasi√≥n Fern√°n Gonz√°lez, primer conde independiente de Castilla, encontr√≥ una ermita donde hac√≠an vida solitaria tres monjes llamados Pelayo, Silvano y Arsenio. Esta ermita estaba en lugar algo m√°s elevado del que ahora ocupa el monasterio y llam√°banla los monjes SAN PEDRO, EL VIEJO. En ella pas√≥ el Conde una noche, durante la cual tuvo San Pelayo revelaci√≥n del pr√≥ximo combate que iba a ocurrir entre moros y castellanos, y anunci√≥ a Fern√°n Gonz√°lez, de parte del Cielo, que la victoria era suya. La profec√≠a se cumpli√≥ poco despu√©s en Cascajares. La victoria de Hacinas se gan√≥ algo m√°s tarde, gracias a las oraciones de San Pelayo.¬†En agradecimiento Fern√°n Gonz√°lez orden√≥ restaurar y conceder gran dote a la casa de San Pedro, y as√≠ est√° datado en el documento de restauraci√≥n en 912. Tanto aprecio profesaba por este lugar que orden√≥ ser enterrado, y as√≠ lo fue a su muerte, junto a su esposa Do√Īa Sancha, al pie de la iglesia y m√°s tarde en el crucero de la misma, aunque en la actualidad sus restos se conservan en la colegiata de Covarrubias.
¬†¬†¬†¬† Este monasterio lleg√≥ a albergar hasta 180 monjes en el Siglo XII y entre ellos hemos de destacar a San Garc√≠a que fue su abad en el a√Īo 1047, pero en el a√Īo 1894 sufri√≥ un devastador incendio que lo dej√≥ en¬†estado de ruinas. En la actualidad se sigue un proceso de restauraci√≥n.

                   Torreón del Monasterio de Arlanza    Iglesia del Monasterio de Arlanza    Claustro del Monasterio de Arlanza

 VIDA EN EL MONASTERIO

¬†¬†¬†¬† El joven San Garc√≠a lleg√≥, tras recorrer la larga distancia que separa Quintanilla de Arlanza, acompa√Īado de algunos familiares a la puerta del monasterio e ingres√≥ en la vida benedictina. La Regla que rigi√≥ su vida establece un r√©gimen concreto en el comer, descanso, vestimenta y oraci√≥n. Para tener una idea superficial de la vida que le esperaba digamos que estaba prohibido comer carne, salvo a los enfermos; la comida consist√≠a en una libra de pan por d√≠a y dos platos en cada comida, y se suced√≠an dos en verano y una en invierno. Siendo los d√≠as de ayuno ocho meses al a√Īo. El vestido o h√°bito deb√≠a ser s√≥lido y sencillo, y lo compon√≠a la cogulla, la t√ļnica, el escapulario, las calzas, calzoncillos y calzado. Se dorm√≠a de siete a ocho horas, y cada monje dispon√≠a de una manta, cobertor, jerg√≥n y almohada, y se les proporcionaba un cuchillo, aguja, hilo, material de escritorio...
¬†¬†¬†¬† No s√≥lo la vida del monje benedictino estaba dedicada a las actividades propiamente religiosas, sino que era obligaci√≥n tambi√©n impuesta por San Benito vivir del trabajo de sus manos, incluyendo el cultivo del campo, y en consecuencia dedicaban parte del d√≠a a estas actividades, que empezaban al amanecer, inmediatamente despu√©s de las primeras oraciones del d√≠a, y no cesaban hasta caer la tarde, cuando entonaban los rezos nocturnos previos al retiro. Tambi√©n se ha de se√Īalar que hab√≠an unas horas diarias dedicadas al canto y destacar que entre los trabajos que los monjes llevaban a cabo sobresal√≠an las horas dedicadas al trabajo en el escritorio, de donde sal√≠an los c√≥dices. Estos c√≥dices permitieron mantener la cultura, unida a la mano de los religiosos en exclusiva, hasta que aparecieron los copistas laicos, sobretodo en las universidades, que acompa√Īaron a los monjes en esta labor, la cual desapareci√≥, al menos en esta expresi√≥n, con la aparici√≥n de la imprenta.
¬†¬†¬†¬† El joven novicio complet√≥ su educaci√≥n con estudios eclesi√°sticos con el fin de recibir las √≥rdenes y celebrar misa. Deb√≠a estudiar teolog√≠a, Sagrada Escritura y c√°nones, y aprender de memoria ep√≠stolas, evangelios y oraciones del a√Īo, es decir el misal, el breviario y el ritual.¬†¬†¬†

 ABAD DE ARLANZA
    
Una vez transcurrido el periodo de noviciado, San Garc√≠a mantuvo vida de¬†monje benedictino cerca de cuarenta a√Īos m√°s, y toda su existencia ejemplar se recogi√≥ en la m√°xima "ora et labora", que como se ha se√Īalado anteriormente se estructuraba en horas de estudio, horas de oraciones y misas, horas de canto y horas de trabajo manual.
¬†¬†¬†¬† En el a√Īo 1039 es elevado a la dignidad de abad, m√°xima autoridad del monasterio, sucediendo al abad Aureolo. Aparece en el Mester de Clerec√≠a en el a√Īo 1211 recogida en una estrofa, perteneciente a la "Vida de Santo Domingo de Silos" escrita por Berceo, que se refiere al monasterio de San Pedro de Arlanza, D. Garc√≠a, ya que evidentemente a√ļn no era santo, al frente del monasterio, lo cual demuestra la importancia de nuestro santo en aqu√©l entonces.
¬†¬†¬†¬† El abad era elegido por votaci√≥n secreta por los monjes. El nombre de abad tiene su origen en los grupos mon√°sticos que surgieron en Siria, y el t√©rmino se fue extendiendo paraEscudo de San Garc√≠a designar a la m√°xima autoridad de un monasterio hasta ser aceptado un√°nimamente. La instituci√≥n del abad apareci√≥ en la iglesia en el siglo IV, y en un Concilio celebrado en Roma en el a√Īo 826 se estableci√≥ que deb√≠a tener car√°cter sacerdotal, lo cual fue definitivamente fijado en el Concilio de Poitiers en 1071. En un primer momento cuando quedaba vacante el cargo de abad era el obispo de la di√≥cesis el que designaba al sustituto, pero con posterioridad esta facultad le fue concedida a los propios monjes. Se exig√≠an una serie de requisitos para poder ser elegido, como el ser mayor de 25 a√Īos, y se segu√≠a una ceremonia determinada el d√≠a de ser investido oficialmente por el obispo.
     Los abades gozaban de autoridad dentro de la iglesia y asistían a los Concilios al lado de los obispos, además de ejercer la autoridad dentro del monasterio y llevar la administración de las posesiones que pudieran estar a cargo del monasterio, que podían consistir en tierras de cultivo, ganado, edificios... Eran ayudados en estas labores por otros monjes que ejercían varios cargos, como tesorero, portero, limosnero, camarero (administrador de los dormitorios y celdas)... Podían imponer castigos, llegando a la expulsión, imponer encarcelamiento, dispensar de excomuniones... y en definitiva ejercían poderes de carácter espiritual y material, sin más limitaciones que consultar al Consejo y a la Comunidad dependiendo de la gravedad del asunto. Estuvieron sometidos en un principio a los obispos, pero alcanzaron cierta independencia y de hecho llevaban emblemas episcopales de mitra, báculo, anillo...  

CONSEJERO DEL REY FERNANDO I EL GRANDE DE CASTILLA
¬†¬†¬†¬† Los abades fueron adquiriendo influencia en cuestiones p√ļblicas, y San Garc√≠a lleg√≥ a ser consejero del primer rey de Castilla Fernando I, y con √©l asisti√≥ a la batalla de Atapuerca en 1054. Adem√°s de nuestro santo, tambi√©n tuvo como consejeros al abad de O√Īa, San I√Īigo, y al de Silos, Santo Domingo.
¬†¬†¬†¬† San Garc√≠a estuvo presente en Le√≥n con San I√Īigo y Santo DomingoImagen procesional de San garc√≠a en la recepci√≥n de los restos de San Isidoro de Le√≥n, que muri√≥ siendo arzobispo de Sevilla. Fueron depositados en la reci√©n construida bas√≠lica dedicada a San Juan Bautista, que desde entonces se llam√≥ de San Isidoro.
     El rey Fernando I cayó enfermo de muerte en el sitio de Valencia y se retiró a León donde falleció e 27 de diciembre de 1065, siendo sucedido por su hijo Sancho II el Fuerte, que también buscó como consejero a San García.
¬†¬†¬†¬† En el documento que recoge una donaci√≥n realizada por Sancho Il en 1068 destinadas a restaurar el monasterio de O√Īa aparecen las firmas de El Cid, Rodrigo D√≠az, y San Garc√≠a, que fueron coet√°neos, y conocida la influencia que en la corte tuvieron ambos no es de extra√Īar que coincidieran en m√°s de una ocasi√≥n. En otra ocasi√≥n Sancho II hizo nueva donaci√≥n en 1069 al monasterio de San Pedro de Arlanza, siendo abad San Garc√≠a, de varias villas situadas en Burgos, apareciendo en el documento nuevamente como testigo firmante el Cid.
¬†¬†¬†¬† Y por √ļltimo hubo una donaci√≥n en 1070 por un particular a favor del monasterio regentado por el santo tambi√©n confirmada por El Cid.
¬†¬†¬†¬† El Cid cay√≥ en desgracia en la corte a ra√≠z del asesinato de Sancho¬†II, que dio lugar al conocido juramente de Santa Gadea, en el que El Campeador hizo jurar al rey Alfonso VI, heredero y hermano del anterior, que nada tuvo que ver con la muerte de aqu√©l, lo que le vali√≥ el destierro; San Garc√≠a en aqu√©l momento estaba anciano y d√©bil, muriendo un a√Īo despu√©s a este hecho.¬†

EL CONCILIO DE COYANZA
    
En el a√Īo 1050 Fernando I, para poner fin a determinadas controversias religiosas en su reino, convoc√≥ un concilio en Castro Coyanza, que ahora se llama Valencia de Don Juan, localidad situada en Le√≥n.
¬†¬†¬†¬† Se encontraban presente los obispos de Lugo, Oviedo, Iria y Santiago de Compostela, Le√≥n, Astorga, Palencia, Calahorra, Pamplona y Viseo, y entre los abades estaban Santo Domingo, de Silos, San Garc√≠a, de Arlanza y San I√Īigo, de O√Īa.San Garc√≠a en azulejos de Manises en la Plaza Mayor de Quintanilla
¬†¬†¬†¬† Se aprobaron varios c√°nones : 1¬į - se ordena que los obispos residan en sus sedes y ejerzan su ministerio exclusivamente en su di√≥cesis; 2¬į- se ordena a los monjes que cumplan la Regla de San Isidoro o de San Benito; 3¬į- que los eclesi√°sticos dependan de su obispo y no de lego, se determinan las vestiduras que se han de llevar en la misa, la materia prima con la que se elabora la hostia y el c√°liz y la forma del altar, as√≠ como que los cl√©rigos que sirvan a la iglesia no lleven armas y tengan la coronilla rapada y barba afeitada; 4¬į- se encarga a abades y presb√≠teros excluir de la comuni√≥n a los ad√ļlteros si no hacen penitencia; 5¬į- se regulan cuestiones referentes al bautismo, confirmaci√≥n y banquetes nupciales a los que s√≥lo se permite la presencia de los cl√©rigos para bendecir la uni√≥n; 6¬į- se prescribe el modo de santificar las fiestas, no trabajando ni viajando, salvo para peregrinar, enterrar a los muertos, visitar enfermos, obedecer al rey y luchar contra el sarraceno, y se proh√≠be comer y vivir con jud√≠os; 7¬į- recuerda a los gobernantes administrar justicia con rectitud y se pena el falso testimonio; 8¬į- se dispone que en Galicia, Le√≥n, Asturias y Portugal se apliquen las leyes del rey castellano; 9¬į- se declaran exentos a los bienes de la iglesia de la prescripci√≥n trienal; 10¬į- se ordena que quien haya sembrado en tierras objeto de litigio pueda recoger los frutos mientras no se determine en juicio a qui√©n pertenecen; 11¬į.- precept√ļa el ayuno los viernes; 12¬į,-, reconoce a la iglesia el derecho de asilo; 13¬į.- manda a vasallo y rey deberse mutua fidelidad.
¬†¬†¬†¬† Vemos por tanto que se mezclaron cuestiones estrictamente religiosas con normas de aplicaci√≥n m√°s general y p√ļblicas, incluso de car√°cter exclusivamente pol√≠tico, por lo que es perfectamente entendible que el rey se implicara personalmente en la celebraci√≥n del concilio. En todo caso es el m√°s importante de los celebrados hasta entonces, que pone cierta luz en la oscuridad del medievo inicial, y que supuso la supresi√≥n del rito moz√°rabe o visigodo, que utilizaba la iglesia hispana, por el romano del Papa Gregorio VII en lat√≠n.¬†

MILAGRO DEL VINO DE SAN GARC√ćA
    
Muy poco o nada se halla documentado en cuanto a los milagros del santo se refiere, pero no es menos cierto que la santidad no sólo supone milagros, sino que se llega a ella por las obras diarias, y de hecho San García tenía entre sus contemporáneos gran estima y su monasterio con 150 monjes era ejemplo del buen gobierno del abad y de la guarda de la fe.
¬†¬†¬†¬† Parece que un Viernes Santo celebrando la festividad con sus monjes reunidos en torno a la mesa al bendecir el agua √©sta se convirti√≥ en vino. Lo m√°s probableEstandarte de San Garc√≠a es que este hecho se produjera en el a√Īo 1043; Europa se encontraba por aqu√©l entonces con grandes penurias por la p√©rdida de la cosecha, de lo que no se libr√≥ el monasterio de Arlanza que deb√≠a estar sufriendo la misma escasez, la cual se soportaba duramente a base de pan y agua, por lo que la conversi√≥n en vino debi√≥ suponer realmente una bendici√≥n para los monjes.¬†De este hecho, hace menci√≥n un estandarte del Santo que posee su pueblo natal, Quintanilla, y en el cual se ha grabado la siguiente redondilla:¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬†¬† ¬† En Quintanilla nac√≠.
                                                 Con el auxilio divino
                                                 El agua en vino
                                                 En Arlanza convertí
.
 

¬† REVELACI√ďN DE LOS TRES SANTOS M√ĀRTIRES
    
Otro cap√≠tulo extraordinario en la vida del santo fue el descubrimiento de los restos de los santos m√°rtires Vicente, Sabina y Cristeta. Corr√≠a el a√Īo 1061 √≥ 1062 y San Gracia tuvo una revelaci√≥n divina, tal y como recoge Berceo en una de sus estrofas, de la que le hizo part√≠cipe a Santo Domingo abad del monasterio de Silos que era el m√°s cercano al de Arlanza. Tomaron camino hacia Burgos para comunic√°rselo al rey Femando y al prelado, y en Carde√Īa se encontraron con el abad del monasterio, San Sisebuto (el abad Don Sancho en el poema del M√≠o Cid), y los tres se presentaron ante el obispo, en Burgos, quien a su vez se uni√≥ a la comitiva y todos ellos se encaminaron al encuentro del rey.El Rey Fernando I y San Garc√≠a de Abad, co mitra al fondo de la imagen, reciben en Arlanza los restos de los M√°tires.
¬†¬†¬†¬† Atravesaron la llanura palentina y llegando al Duero, en el lugar conocido por Santa Cristina, a dos kil√≥metros de Zamora, estaba el rey con el obispo de Palencia; el monarca se dedica a labores de repoblamiento de aquellos territorios asolados por Almanzor. Al conocer el rey la raz√≥n que hab√≠a llevado a la comitiva llegar hasta all√≠, se uni√≥ a la misma, atravesaron el Duero y se encaminaron hacia √Āvila. Buscaron entre las ruinas del principal templo de esta ciudad los restos de los tres m√°rtires que perecieron en al a√Īo 304 en tiempos del emperador romano Diocleciano. Fueron encontrados los cuerpos, corri√©ndose la noticia con gran rapidez y de lugares cercanos acudieron en gran n√ļmero gentes para reverenciar los restos; despu√©s de celebrase solemnes fiestas dejaron √Āvila para llevar los restos al monasterio de Arlanza. Por el camino dejaron reliquias de los tres m√°rtires en los pueblos que pasaban, y una vez llegados a Arlanza, donde fueron enterrados los restos, el abad de Silos, Santo Domingo, se volvi√≥ a su monasterio con las manos vac√≠as, lo cual fue objeto de quejas por sus monjes, tal y como recoge Berceo en su glosas, sin poder imaginar que el monasterio tendr√≠a un santo propio.

LOS √öLTIMOS A√ĎOS DE SAN GARC√ćA
    
Había muerto el rey Fernando I, al que sucedieron sus hijos entre los que repartió su reino. Sancho II venció a hermano Alfonso VI en Golpájar, uniendo en tomo a sí a los reinos de Casilla, que heredó de su padre, y de León que arrebató a su hermano el día 12 de enero de 1072. Nuestro Santo debió estar presente en los actos solemnes que se dieron lugar con motivo de estos hechos.
¬†¬†¬†¬† Alfonso VI fue enviado a Burgos y encerrado en un castillo, del que fue liberado por mediaci√≥n de su hermana Do√Īa Urraca, siendo desterrado a tierras de moros, prestando juramento de fidelidad previamente a su hermano Sancho II, y lleg√°ndose a la corte de Almaner√≠n, rey de Toledo y padre de Santa Casilda.Urna y Sepulcro de San Garc√≠a en al Iglesia del Monasterio de Arlaza
¬†¬†¬†¬† El rey Sancho II muri√≥ asesinado a traici√≥n en el sitio de Zamora el 7 de octubre de 1072, y al saberlo abandonaron sus posiciones los leoneses, gallegos y asturianos que de mala gana se hab√≠an sometido al rey de Castilla. S√≥lo los castellanos con El Cid al frente mantuvieron el sitio, recogieron los restos del rey asesinado y lo transportaron al monasterio de O√Īa donde fue sepultado. El rey ten√≠a 34 a√Īos al morir. El heredero fue parad√≥jicamente su hermano derrotado Alfonso VI, que fue inmediatamente acusado del asesinato e incluso El Cid le hizo jurar junto a doce nobles leoneses en Santa Gadea, y en Burgos fue proclamado soberano de Castilla. San Garc√≠a acudi√≥ junto al reci√©n proclamado rey el 8 de diciembre de 1072, y a su vuelta de Burgos comenz√≥ a apagarse su vida.¬†
¬†¬†¬†¬† Hac√≠a cinco a√Īos que hab√≠a muerto San I√Īigo y siete de la de su rey Fernando I; se encontraba anciano y d√©bil. Recibi√≥ la visita del obispo de Burgos, D. Jimeno, en los √ļltimos d√≠as de su vida. La noticia de que estaba moribundo se corri√≥ como la p√≥lvora por los lugares cercanos y fueron muchos los que se acercaron para saber de √©l. Falleci√≥ en el oto√Īo del a√Īo 1073.¬† Su sepulcro estuvo inicialmente en la pared de la nave izquierda de la iglesia, a la puerta de la capilla llamada de los M√°rtires. En el a√Īo 1620 sacaron de all√≠ el cuerpo y lo colocaron en una urna en la citada capilla.¬†

RELIQUIAS DEL SANTO
     
La muerte del santo no significó su desaparición, ya que se atribuyeron curaciones a su intercesión, por medio de las reliquias que dejó. Concretamente el anillo salía del monasterio de Arlanza a petición de los pueblos en los que había enfermos, y se dice que estaba fuera del monasterio hasta nueve meses.
     El pueblo de Quintanilla San García obtuvo como reliquia un hueso sacado de la cadera del santo, concretamente un féUrna con los restos de San Garcíamur, por licencia concedida por el nuncio, para que fuera colocada en la parroquia de la villa. La urna con los restos del Santo fue abierta en presencia de los notarios de Covarrubias y Quintanilla San García, así como del abad del monasterio de Arlanza, D. Diego Martínez, algunos monjes, y una represtación llegada de la villa. Les fue entregada envuelta en una tela azul y metida en una urna. Todo ello consta en un documento fechado el 16 de enero de 1725 que quedó en el propio monasterio. Posteriormente debió conceder su permiso el Vicario General con sede en Briviesca, D. Tomás Manuel Ruiz de Abechuco, para que fuera colocada la reliquia en el altar de la parroquia de la villa llamada Santa María de Aliende, lo cual se hizo por medio de Auto de fecha 20 de enero de 1725.
     Carlos Agustino, párroco de la iglesia de Quintanilla San García, en un escrito fechado el 1 de septiembre de 1813 en la citada Villa, y dirigido al Vicario del partido, relató que para evitar saqueos por parte de los franceses la reliquia del santo, se sacó de la urna de plata en la que estaba depositada en el altar y se escondió detrás del propio altar donde estuvo, hasta que en los días 15 y 16 de junio pasaron en retirada soldados del ejército francés, que irrumpieron en la iglesia y la saquearon, encontrando la urna de los restos y rompiéndola se llevaron el relicario y arrancaron la plata de la misma, y dejaron la reliquia en el suelo.
      Cecilio Román Gutiérrez, párroco de Cerezo de Río Tirón y Vicario del partido al que pertenece la de Quintanilla San García, ordenó en documento fechado el 23 de septiembre de 1813 y emitido en la propia villa, que se certificara si el resto era efectivamente la reliquia del santo, para lo que dispuso como testigo al cirujano titular del pueblo.
¬†¬†¬†¬† El 24 de septiembre de 1813 en la iglesia de Quintanilla San Garc√≠a se reuni√≥ el tribunal que deb√≠a certificar la autenticidad de la reliquia, estando constituido por Carlos Agutino, p√°rroco de la iglesia patronal de la villa, Cecilio Rom√°n, vicario de la zona y el escribano de la villa. Fue testigo Juan Pablo Mart√≠nez, vecino de Quintanilla San Garc√≠a, quien afirm√≥ que √©l personalmente, debido a los saqueos cometidos por los franceses, y por orden del p√°rroco D. Carlos Agustino, puso la reliquia detr√°s del altar mayor de la parroquia metida en la urna, y que los d√≠as 14, 15 y 16 de junio llegaron los franceses, que ultrajaron la iglesia y cuando el testigo entr√≥ en la iglesia vio la reliquia en el suelo de la grada del altar y los cristales rotos de la urna, reconociendo sin duda alguna que era la reliquia del santo, por lo que la recogi√≥ y envolvi√©ndola en un pa√Īo la meti√≥ en la parte de atr√°s del altar de San Sebasti√°n de la iglesia dando parte de ello al p√°rroco D. Carlos Agustino.
¬†¬†¬†¬† Fueron tambi√©n testigos Juan Manuel Garc√≠a, vecino tambi√©n de la villa, religioso de la Orden de San Francisco y sacrist√°n desde hac√≠a dos a√Īos de la iglesia parroquial, √Āngel Bolinaga, cura de la villa, Juan de Carriedo, vecino del pueblo, religioso de la Orden Premonstatense, quienes reconocieron sin lugar a dudas la reliquia entre otras cosas por la marcas peculiares que ten√≠a al ser colocada en el soporte dentro de la urna. Otro testigo fue Andr√©s de Vesga pro capell√°n, que adem√°s de aludir las marcas en la reliquia destac√≥ que la vener√≥ desde que era muy ni√Īo, por lo que la conoc√≠a perfectamente, y finalmente el cirujano titular de la localidad F√©lix de Fr√≠as, que lo identific√≥ como un hueso grande humano de la cadera conocido t√©cnicamente por f√©mur, y que como natural del pueblo la hab√≠a adorado muchas veces, por lo que la reconoc√≠a sin caberle ninguna duda.
    Para terminar el Sr. juez del tribunal pidió y así Carlos Agustino y Evaristo Calle, quienes eran depositarios de las llaves del archivo parroquial. le abrieron y extrajeron una copia auténtica que le fue exhibida de la orden que el Nuncio promulgó para que el monasterio de Arlanza entregara la reliquia al pueblo de Quintanilla San García, que justifica la entrega del hueso grande de la cadera, así como la licencia del ordinario.
     Cecilio Guzmán Gutiérrez como juez de la comisión declaró en documento fechado el 25 de septiembre de 1813 la autenticidad de la reliquia y ordeno su reposición en el altar en el que se encontraba ubicada, para que siguiera siendo venerada como tal, y para cuando tuviera medios la iglesia que se colocara en una caja de cristales. Así mismo ordenó unir las actas de estas sesiones a los archivos.
¬†¬†¬†¬† Se dio cumplimiento a lo ordenado y en consecuencia se situ√≥ la reliquia en el altar de Santa Mar√≠a de Aliende, en una urna sobredorada que se cierra con dos llaves, una de las cuales se le entreg√≥ a √Āngel Bolinaga y la otra a Evaristo Calle, con la orden expresa de que no se abriera salvo que fuera necesario y que cuando hubiera medios se guardara en una caja de cristal. Carlos Agustino pidi√≥ que se extrajera alguna pieza del citado hueso con el √ļnico objeto de servir de relicario manual y darse a dorar sin necesidad de usarse el hueso grande, a lo que el Comisionado accedi√≥.
¬†¬†¬† El 24 de septiembre de 1816 se dio fe, por medio de documento acreditativo dictado en dicha fecha de c√≥mo, en v√≠speras de la festividad del santo, se procedi√≥ a la apertura de la urna de la reliquia por Evaristo Calle y se extrajo de ella el Troc√°nter, que se coloc√≥ en un relicario manual de plata, estando presentes entre otros √Āngel Bolinga, Carlos Agustino y Evaristo Calle, entre los curas, y Pedro Ca√Īo, Antonio Ca√Īo, por el ayuntamiento, F√©lix Fr√≠as como cirujano titular y Gregorio Mart√≠nez y Luis S√°ez, naturales de la villa.
     En documento fechado el 24 de marzo de 1817 se acredita que el relicario manual se adornó con un cerco circundado de filigrana de plata y sobredorado, pasando a situarse en la urna del altar. Atestiguaron el hecho Franco Vesga y Juan Pablo Martínez, vecinos de la villa, Gregorio Martínez, natural de ella, y Juan Alonso de Soto residente en la misma y natural de Briviesca.
     En otro documento fechado el mismo día que el anterior, 24 de marzo de 1817, se da fe de que la reliquia del hueso fémur se colocó en un relicario de plata, con figuras de ángeles, medallones, y el hueso entre cristales, en figura de pirámide sexangular rematado con una cruz, colocándose en la urna del altar. Estuvieron presentes ente otros Evaristo Calle y Franco Vesga.

1073 ‚Äď 1973 NOVENO CENTENARIO
¬†¬†¬†¬† En 1973, siendo p√°rroco de Quintanilla D. Jos√© Antonio √özquiza y alcalde D. Amalio Busto,¬† se celebr√≥ el noveno centenario de muerte de San Garc√≠a.¬† Misa en Arlanza 1973 Sepulcro y Urna con los restos de San Garc√≠aA lo largo del a√Īo D. Jos√© Antonio¬† public√≥ el Diario de Burgos y en el Norte de Castilla m√°s de quince ¬†art√≠culos sobre Quintanilla y sobre San Garc√≠a. El d√≠a 23 de junio, v√≠spera de una de las fiestas m√°s t√≠picas del pueblo, el ‚ÄúDomingo de Perdones‚ÄĚ, por com√ļn acuerdo de la Parroquia y del Ayuntamiento, se celebr√≥ la fiesta conmemorativa del noveno centenario en honor a San Garc√≠a. Se trasladaron al pueblo las reliquias del Santo, la urna con los restos de San Garc√≠a desde la Colegiata de Covarrubias y el anillo abacial desde el Monasterio de Silos. Entre los visitantes ilustres cabe destacar el Gobernador de Burgos, el Sr. Arzobispo de Burgos y el Padre Abad del Monasterio de Silos.San Garc√≠a P√≥rtico de la Iglesia
¬†¬†¬†¬† Se encarg√≥ una talla de San Garc√≠a de piedra de Hontoria,¬†¬†al escultor burgal√©s Ismael Ortega y se coloc√≥ en la hornacina que hay en el p√≥rtico de la iglesia. El domingo 30 de septiembre de 1973 en dos autobuses se hizo una peregrinaci√≥n a los lugares que guardan¬† relaci√≥n con San Garc√≠a. En las ruinas del Monasterio de San Pedro de Arlanza, junto al sepulcro de San Garc√≠a, se celebr√≥ una misa.Treinta y seis a√Īos despu√©s, el 4 de julio de 2009¬† se repiti√≥ la excursi√≥n, volvi√≥ a participar¬† D. Jos√© Antonio √özquiza¬† y se hizo el mismo recorrido, Monasterio de Arlanza, Covarrubias, La Yecla y Santo Domingo de Silos. En el Diario de Burgos se public√≥ una fotograf√≠a de los excursionistas con un pie de foto que dec√≠a, los vecinos de Quintanilla, tras los pasos de San Garc√≠a.

 Bibliografía:
Hermano de la Salle Miguel Vesga; San García Abad de Arlanza y su tiempo.(1970) 
Úzquiza Ruiz, José Antonio;  Remembranzas de la villa burebana de Quintanilla San García (2006)

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